La Mayordomía Cristiana es ser responsable, administrando las cosas de Dios. La mayordomía significa la forma correcta de administrar las posesiones de Dios como siervos suyos. 

Todo pertenece a Dios: este mundo, los recursos naturales, las riquezas, nuestros talentos, nuestro tiempo, nuestros propios cuerpos y almas. Dios nos ha entregado todo para administrarlo en su nombre, en una forma responsable. Nosotros tenemos todo este mundo como una muestra de confianza para administrarlo en el nombre de Dios. Nosotros, como administradores de lo que nos ha sido entregado por Dios, tendremos que rendir cuenta a Dios por el uso que hacemos de estas cosas. 

La mayordomía es un privilegio que Dios nos concede para ayudarnos a crecer en amor y obtener la victoria sobre el egoísmo y la codicia. La buena mayordomía empieza con el reconocimiento de que Dios es el dueño de todas las cosas.

Dios nos llama para que seamos administradores de nuestras vidas. Que todo lo que hagamos sea bien pensado, planificado y sobre todo para la su gloria. La familia es la primera institución creada por Dios. Por eso entiendo como pastor, que usted y yo debemos ser buen mayordomo de nuestras familias.

Cuando Dios creó a Adán y a Eva, los creo para desde el comienzo tomara buenas decisiones. No coman de este árbol, esto sí, esto no, decisiones que como buenos mayordomos  tenían que tomar. Cuando hablo del sistema familia, tengo que reflexionar porque ya este sistema ha sido mutilado por la sociedad.

Antes una familia constaba de papa, mama e hijos. Pero ahora familia puede ser madre e hijos, o padre e hijos, o abuelos con nietos. Esto quiere decir que la sociedad y la iglesia vivimos en unos tiempos bien difíciles y sobre todo donde tenemos que ser buen mayordomos de nuestras familias.

El primer punto que tenemos que entender que la familia que tú tienes no es tuya, sino que Dios te la presto. La esposa que tienes, el esposo que tienes, tus hijos no son tuyos, Dios te los presto que para ejercieras una buena mayordomía sobre ellos.

1 corintios 6:20,  pues habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

Comenzando con los esposos y esposas: Lo primero que tenemos que entender es que mi pareja no es mi propiedad. Hay personas que se casaron pensando que la pareja ahora es su pertenecía y que puede hacer con ella lo que él o ella quiera.

 Un mal mayordomo intenta controlar a su pareja. Intenta hacer lo que desea con su pareja, y créame, que de todo Dios nos pide cuenta. La familia, el matrimonio, fue instituido para que fuese una bendición para el ser humano. Dios vio que el hombre estaba solo y le creó la ayuda perfecta para que se respetaran mutuamente y sobre todo que fueran buenos mayordomos de su familia.

¿Qué sucede? La sociedad ha impuesto a la iglesia cual es el estándar de vida que tiene que llevar la iglesia. Esto no debería ocurrir. Cuando una familia le entrega su corazón a Cristo. Las viejas actitudes pasan al pasado porque el presente es otra nueva vida en Cristo.

Lo que ocurre es que muchas de las personas que llegan a la iglesia, le entregan parte de sus vidas pero no la totalidad. Por eso hay tanta violencia en las familias de la iglesia, por eso hay tanto maltrato en algunas de las familias de las iglesias.

Cuando se supone que la iglesia demande la violencia, el maltrato, la falta de respeto entre matrimonio, es entonces lo que se practica. Un buen mayordomo, entiende que su familia es una bendición y que su responsabilidad es administrar bien su familia. Proteger a su esposa, a su esposo, a sus hijos.

Estos tiempos yo vuelvo y lo repito. La iglesia debe de dictar a la sociedad lo que es un buen modelo de familia. Familias que se respetan, se aman, y sobre todo, luchan por su bienestar como parejas. Debemos de reflexionar; este mensaje no es para que usted me diga amen, es para que diga lo voy hacer.

Así nos ayude Dios

 


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